Última actualización 10 de julio 2017

Hoy por hoy, una de las principales preocupaciones de las organizaciones es atraer talento que potencialice su productividad. Puesto que el costo de reclutar y capacitar es muy elevado, el reto es fidelizarlos dentro de las empresas. Contar dentro de nuestras filas con personas que otorguen resultados es prioritario, y por supuesto, la nacionalidad se vuelve irrelevante.

México no está exento de los riesgos que conlleva competir dentro de una economía global. Por ejemplo, en la industria turística, la competencia entre destinos se basa en la capacidad y calidez de la gente. Tener las mejores playas, o los mejores restaurantes u hoteles, pasa a segundo plano. El servicio y la empatía de quienes se dedican a la atención al cliente es un factor decisivo para regresar. Por eso hay que contratar a las mejores personas sin importar su nacionalidad.

En algunas ocasiones, es necesario contratar personal extranjero para cubrir puestos que requieren especialización. A modo ilustrativo, recordemos el ejemplo del fútbol, donde desde siempre ha existido la polémica sobre si el “exceso” de extranjeros disminuye las oportunidades de los jóvenes mexicanos de sobresalir. Sin embargo, el problema real se encuentra en las instituciones que no preparan a las personas para ser competitivas.

El artículo 7 de la Ley Federal del Trabajo (LFT) estipula lo siguiente:

– Toda empresa deberá emplear un mínimo de 90% de trabajadores mexicanos.

– Solo podrá contratar hasta un 10% de extranjeros (cuando no se trate de técnicos y profesionales salvo que no exista la especialidad determinada).

Si las empresas no encuentran personal mexicano que cumpla con los requerimientos que el puesto exige, estas podrán buscar candidatos extranjeros que cuenten con las credenciales necesarias. El Instituto Nacional de Migración (INM) es el encargado de proporcionar la autorización a los extranjeros que quieran realizar actividades lucrativas en el país.

Un extranjero que pretenda ingresar a México por primera vez para desempeñar una actividad lucrativa tiene que cumplir con los siguientes requisitos:

– Oferta de trabajo de una empresa mexicana que esté legalmente constituida y cumpla con su obligaciones fiscales (Constancia de empleador de extranjeros).

– El patrón deberá realizar el trámite de visa de trabajo, conjuntar la documentación requerida y esperar el visto bueno del INE.

– Una vez que este cuente con el visto bueno, el extranjero tendrá que acudir a su entrevista consular. El visto bueno no garantiza la autorización de la visa de trabajo.

Es fundamental enfatizar la importancia de dedicarle tiempo y profesionalismo a este trámite. Cualquier movimiento incorrecto puede ocasionar retrasos considerables en el proceso migratorio; si la información está modificada o incompleta, puede perjudicar la reputación de la empresa. De igual manera, las oportunidades de quien busca ingresar a México pueden verse disminuidas. En este sentido, recomendamos analizar a profundidad los documentos y entregarlos en tiempo y forma.

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Extranjeros trabajando en México

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